Aunque no estés…

Aunque no estés
Me vestiré de mar y maremotos
para tocar el haz del horizonte
que cruza el cielo azul de tu reposo.

Me desharé en el viento en un instante
para alcanzar tu oído con mis versos.

He de mirar el rostro del labriego
del campesino en busca de su tierra
he de volver la vista hacia tu pueblo
que ha de volver al mundo tu recuerdo.

He de llorar con ellos sus anhelos
sobre esta tierra seca y quebrajada
si así despierta el llanto tu recuerdo
y devuelve a tu gente la esperanza.

He de escribir poesías en el aire
Y he de empapar la aurora de quimeras
Si así algún día vuelves como un ángel.

He de buscar el yermo de tu ocaso
para que en su silencio resucites,
en la mirada frágil de algún niño
en el sentir de aquel que no descansa
por un mundo más justo y más humano.

He de nombrar mis versos con tu nombre
y he de guardar en ellos un recodo
de sangre redimida de tu pueblo
para que así algún día,
no sé como ni cuando,
alguna vez por fin en paz descanses.

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