De poetisas y de locas
Entre versos de polvo desprovistos,
de métrica, de rima y un ensueño,
de Villeta, diciembre y santaritas
ella viene con líricas del alma.
Al andén romancero nos cruzamos
en la luna de Lorca conversamos
en el mar de Alfonsina perecemos
con Neruda al azar de la poesía.
Nos reunimos con Lorca y nos sentimos
en la piel de Lucía cada tanto,
al descuido algún beso le robamos
y caemos rendidas en sus brazos,
anacondas de leños inmortales.
De Neruda bebemos con vehemencia
sorbo a sorbo la sal de su Isla Negra.
Entre letras Delfina me confiesa
que hubiese ella querido entre sus versos
por una vez, también, ser su muchacha.
Y no muy lejos de este pensamiento
confieso que en la hoguera literaria,
la que nos une a todos los poetas,
quisiera yo también ser su muchacha.
En tardes sabatinas nos tejemos
en punto cruz alguna ardiente rima
milagro cardinal en contrapunto
de trucos y secretos de poetisas.
Mi amiga y mi maestra me resguarda
de vientos borrascosos los secretos,
amor y desamor de mi poesía,
fangales, madrigueras de canela
café de abril, camelias y rosales.
Las dos nos comprendemos a la libra
pues ambas padecemos de lo mismo,
la enfermedad mortal de quien agita
la pluma en cada paso desafiante,
la misma enfermedad que nos semeja
al loco y al poeta en primavera;
la cruel enfermedad es la poesía
que sana con la pluma apasionada.
Comentarios recientes